martes, 11 de febrero de 2014

Prejuicios


Años atrás los hombres justificaban su ausencia en las labores de la casa con su carencia de tiempo frente a las mujeres. Hoy ya ni siquiera justifican nada. Eso es cosa de mujeres porque alguien lo dijo una vez y ya está. Pero ¿qué hará a una persona más intelectual que contrastar siempre sus propias teorías?

Casas tristes que esperan ser limpiadas por dos manos pequeñas y cansadas con un hombre egoísta y sucio calentando todo el día el sofá. Le pedí un día a un machista que me explicara el por qué. Lo único que fue capaz de decirme es que las mujeres están hechas para eso. Me hizo reír. Porque hace tiempo que las mujeres trabajan también y eso que decía era un argumento válido en la época de mi bis-abuelo cuando la gente estaba demasiado cerrada en  su propia ignorancia como para darse cuenta que ampliamos el campo de diferencia entre hombres y mujeres más de lo que no es permitido.
Hombres que se olvidan que detrás del sentimiento amoroso que caracteriza a las mujeres debido a su predisposición a ser madres, se esconden unos seres racionales con cerebro; no solo alma.

Pero vamos a seguir con este individuo del que le estaba hablando. Resulta que el mundo se equivoca, que las mujeres no deberían trabajar fuera del hogar. Pero también resulta que gracias a la paciencia e inteligencia de una mujer es capaz de leer y escribir. Nunca entenderé cómo es posible que existan hombres que hablen tan mal de las mujeres cuando ellos mismos han sido criados por ellas. Es como si dijéramos que ha salido un buen discípulo de un mal aprendiz. Y no intenten justificarme eso diciendo que les ha servido de mal ejemplo, porque si tú no sabes cómo se escribe la letra "A" y te lo enseñan mal, mal lo aprenderás también.
Pero eso no es lo peor de todo. No es lo peor que diga que ese es su rol en esta vida: cuidarle. Lo peor de todo es que a veces dice que gracias a ella su vida es desgraciada. Y lo que es aún peor es que ha hecho que ella de verdad crea con toda su fuerza que el hecho de que le limpie los calcetines y los platos le hace más mujer.

Pero yo no quiero un hombre que me proteja, porque la protección implica dependencia. Tampoco quiero un hombre que no me deje hacer nada justificando que soy frágil. Solo quiero que me deje ser yo misma y repartirnos el trabajo de la casa si ambos trabajamos.- le contesté dejándolo solo.

Y no sé porque pero la gente confunde la justicia, la igualdad de sexos con el feminismo. Yo no me atrevería en ningún momento afirmar que las mujeres son especiales, ni mucho menos que sean superiores a los hombres. Solo quiero justicia. Porque encuentro ridículo que nos hayan dado derecho de trabajar precisamente para dejar de hacerlo en el hogar y ahora tener doble trabajo.
Mucha gente vive en el pasado. Mucha más de la que nos podemos imaginar. En verdad, me provocan lástima.


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