Años atrás
los hombres justificaban su ausencia en las labores de la casa con su carencia
de tiempo frente a las mujeres. Hoy ya ni siquiera justifican nada. Eso es cosa
de mujeres porque alguien lo dijo una vez y ya está. Pero ¿qué hará a una
persona más intelectual que contrastar siempre sus propias teorías?
Casas tristes
que esperan ser limpiadas por dos manos pequeñas y cansadas con un hombre
egoísta y sucio calentando todo el día el sofá. Le pedí un día a un machista que me explicara el por
qué. Lo único que fue capaz de decirme es que las mujeres están hechas para
eso. Me hizo reír. Porque hace tiempo que las mujeres trabajan también y eso
que decía era un argumento válido en la época de mi bis-abuelo cuando la gente
estaba demasiado cerrada en su propia
ignorancia como para darse cuenta que ampliamos el campo de diferencia entre
hombres y mujeres más de lo que no es permitido.
Hombres
que se olvidan que detrás del sentimiento amoroso que caracteriza a las mujeres
debido a su predisposición a ser madres, se esconden unos seres racionales con
cerebro; no solo alma.
Pero vamos
a seguir con este individuo del que le estaba hablando. Resulta que el mundo se
equivoca, que las mujeres no deberían trabajar fuera del hogar. Pero también
resulta que gracias a la paciencia e inteligencia de una mujer es capaz de leer
y escribir. Nunca entenderé cómo es posible que existan hombres que hablen tan
mal de las mujeres cuando ellos mismos han sido criados por ellas. Es como si dijéramos
que ha salido un buen discípulo de un mal aprendiz. Y no intenten justificarme
eso diciendo que les ha servido de mal ejemplo, porque si tú no sabes cómo se
escribe la letra "A" y te lo enseñan mal, mal lo aprenderás también.
Pero eso
no es lo peor de todo. No es lo peor que diga que ese es su rol en esta vida:
cuidarle. Lo peor de todo es que a veces dice que gracias a ella su vida es
desgraciada. Y lo que es aún peor es que ha hecho que ella de verdad crea con
toda su fuerza que el hecho de que le limpie los calcetines y los platos le
hace más mujer.
Pero
yo no quiero un hombre que me proteja, porque la protección implica
dependencia. Tampoco quiero un hombre que no me deje hacer nada justificando
que soy frágil. Solo quiero que me deje ser yo misma y repartirnos el trabajo
de la casa si ambos trabajamos.- le contesté dejándolo solo.
Y no sé
porque pero la gente confunde la justicia, la igualdad de sexos con el
feminismo. Yo no me atrevería en ningún momento afirmar que las mujeres son
especiales, ni mucho menos que sean superiores a los hombres. Solo quiero
justicia. Porque encuentro ridículo que nos hayan dado derecho de trabajar
precisamente para dejar de hacerlo en el hogar y ahora tener doble trabajo.
Mucha
gente vive en el pasado. Mucha más de la que nos podemos imaginar. En verdad,
me provocan lástima.
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